miércoles, 5 de octubre de 2011
las velas
LAS VELAS
En su calidad de poderosos símbolos de luz, las velas son elementos comunes en los rituales. La luz representa el poder divino, la sabiduría, la iluminación y el conocimiento, y por este motivo las velas son tan importantes en los rituales wiccan. Los llevados a cabo con las velas son algunos de los más simples, pero también de los más poderosos, sobre todo si e realiza con la debida convicción y concentración. La magia de las velas se basa en dos principios básicos; la concentración del pensamiento en un fin determinado y el uso de un objeto simbólico -precisamente la vela- que consigue, unidos a otros, catalizar el pensamiento mágico. El requisito fundamental sigue siendo, sin embargo, la fuerza de voluntad de quien oficia el ritual. Cada color tiene, además, un significado mágico preciso. Hay quien afirma que es mejor que cada uno se confeccione sus propias velas; sin embargo, hay quien, por comodidad, prefiere comprarlas y luego prepararlas, es decir, consagrarlas para los ritos.
Uno de los momentos más importantes de cualquier ritual es la "vesticion" de la vela. Consiste en ungirla con un aceite esencial que ayude a crear un vínculo especial con ella. De hecho, al untarla con aceite le transferimos nuestras vibraciones y las intenciones por las cuales oficiamos el ritual, y la convertiremos en un poderoso instrumento de nuestra voluntad. Mientras realizamos el acto de ungirla tenemos que pensar intensamente en el objetivo a obtener, intentando visualizar la realización del deseo expresado en el ritual.
Los colores:
Las velas que utilicemos, según el fin que queramos alcanzar, pueden y deben ser de colores diferentes. De hecho, antes de emprender alguna celebración hay que escoger el color con sumo cuidado porque cada uno provoca un efecto diferente.
Las diversas tradiciones y civilizaciones han atribuido desde tiempos inmemoriales significados simbólicos a los colores (hay en este sentido códigos universales). En todo caso pueden variar las interpretaciones que dan las culturas a cada color por separado. Por ejemplo, en Japón el color de luto es el blanco, mientras que en Europa lo es el negro. D cualquier forma, en la historia del hombre los colores siempre han estado en la base del pensamiento simbólico. Los colores universalmente reconocidos son siete, exactamente los que aparecen en el arco iris. A lo largo de los siglos, estos han sido relacionados con los siete planetas, los siete días de la semana, los siete cielos, las siete notas musicales, etc. y también se han creado concordancias con los elementos: por ejemplo, el marrón y el negro simbolizan la tierra; el amarillo y el blanco, el aire; el rojo y el naranja, el fuego, y el verde, el agua.
Amarillo: Se utiliza el amarillo para favorecer el nacimiento del sentimiento como el optimismo y la curiosidad con respecto a todo aquello que es nuevo, que todavía no existe, que está por inventar, para reforzar la esperanza en el futuro y para que no se desvanezca la confianza en la felicidad futura si estamos viviendo un momento malo o un conflicto interior del cual debemos liberarnos para proseguir el camino de la evolución. El amarillo es útil para reforzar la energía psíquica de las personas, curar una voluntad débil, sacar a alguien de embrollos y manipulaciones, reforzar la autodisciplina, superar las dificultades con las que podemos tropezarnos en la realización de algo que nos hemos propuesto, superar una autoestima pobre, una frialdad emotiva o física hacia personas próximas a nosotros o un exceso de agresividad; para reforzar la resistencia a los ataques de ira, las explosiones de violencia y el furor ciego que aturde.
Con respecto a la salud, el amarillo se utiliza para el cuidado del aparato digestivo y las dolencias del estómago, hígado, páncreas, contra los cálculos y las ulceras, y en caso de digestiones difíciles e hipertensión. Además, el amarillo realiza una acción estimulante sobre el sistema nervioso central y ayuda a reforzar la capacidad intelectual y perceptiva, tanto nuestra como ajena.
El amarillo es el color originario de la cera de las abejas.
La vela amarilla suele utilizarse en rituales relacionados con los aspectos materiales de la vida (el trabajo, la remuneración económica, los intercambios comerciales) Ejerce además una influencia especial sobre el humos de las personas y se usa para curar trastornos como la depresión y la distermia.
Azul celeste: El uso de este color es de fundamental importancia para favorecer la reconciliación, sobre todo después de peleas familiares, la estabilidad en las relaciones de colaboración y amistad, y la solidez de los vínculos afectivos duraderos. El color azul despierta la sensibilidad de las personas, las ganas de vivir y la visión positiva de la realidad.
Se utiliza en los rituales cuando se quiere alcanzar una mayor elevación espiritual, para evocar a las entidades hechizadas de las aguas y para alejar los fantasmas y las pesadillas. Cuando se utiliza como color de apoyo en un ritual, confiere fuerza y estabilidad a lo que se esta a punto de llevar a cabo.
Azul marino: se usa el color azul marino para proceder al camino de la luz y resolver conflictos interpersonales, sobre todo en el reducido ámbito familiar, donde puede ayudar a eliminar las mentiras, la violencia verbal, la critica continua y excesiva por parte de personas mayores o padres demasiado autoritarios y cerrados con respecto a las ideas de los mas jóvenes. El azul oscuro sirve también para acallar chismes y rumores.
Se utiliza este color para la curación de las personas muy tímidas e introvertidas, para ayudar a los tartamudos y en todos los trastornos relacionados con la garganta, los oídos, la voz y la boca. Según algunos, se pueden usar también velas azul marino para prevenir enfermedades degenerativas del cerebro.
Se usa este color en los rituales de protección, para obtener el apoyo de personas influyentes e importantes a la hora de conseguir algo que deseemos mucho, para lograr contactos provechosos y hacer amistades prestigiosas. Los sentimientos asociados al color azul oscuro son la lealtad, el honor, la protección del propio nombre y el impulso altruista.
Blanco: En magia se usa el blanco para purificar, exorcizar o sustituir algún otro color no disponible en ese momento. Se utiliza en los rituales de adivinación, en cualquier tipo de exorcismos, para estimular la clarividencia o para reforzar la espiritualidad de las personas por las que se actúa. Este color está muy ligado a los aspectos más personales e íntimos de las personas, como la belleza interior y la pureza del corazón, la sensibilidad espiritual, la capacidad de imaginación y la creatividad. Se usa en particular en los rituales de protección, en aspectos relacionados con los niños y los ancianos y en temas de salud para tratar enfermedades de los huesos y del pecho. Es útil en los rituales sobre la gestación, el nacimiento y la lactancia, como protección y curación.
Por otra parte el blanco se utiliza mucho como color devocional; de hecho, las velas de este color son llamadas puras o neutras y se utilizan sobre todo como ofrendas de agradecimiento.
Dorado: El color del oro está estrechamente vinculado al simbolismo del sol. En magia se utiliza este color en los rituales destinados a atraer sobre el solicitante bienestar material, prosperidad y riqueza, pero también energía positiva y la energía de las fuerzas cósmicas para una curación o la solución para un gran conflicto.
Marrón: El color de la tierra y simboliza todo lo relacionado con la mujer, con la fertilidad y con el sentido práctico y de solidez. Es el color más utilizado con respecto a cuestiones materiales vinculadas al trabajo manual o a la producción agrícola.
Es adoptado en rituales en los que es necesario hacer aterrizar en el mundo material a quien tiende a estar demasiado en las nubes, a quien tiene una visión del mundo demasiado idealizada, romántica, poética y muy poco realista, a quien no logra integrarse en el ambiente donde vive, a quien no tiene una buena relación con su madre, con las mujeres de la familia, o a quien no se relaciona bien con su parte femenina y tiende entonces a desarrollar comportamientos agresivos e intolerantes.
Naranja: Estimula la acción, promueve la independencia y la confianza en uno mismo, libera de los miedos, disminuye el complejo por frustraciones. Favorece la superación de las inhibiciones y libera de los condicionamientos; asimismo, es eficaz en caso de padecer depresión, poca vitalidad y escasa energía.
Se utiliza la vela naranja en magia cuando se quieren obtener cambios significativos en la psique; aumentar la capacidad de sentirse satisfecho y comprender la propia valía, desarrollar la inteligencia emotiva y la capacidad de experimentar el placer sin ceder a los sentimientos de culpa, perfeccionar la facultad de atenderse a uno mismo y a los demás, cambiar la actitud con respecto a la realidad, mejorar la capacidad de experimentar nuevas sensaciones y eliminar los sentimientos de culpa cuando son inútiles y paralizantes, para hacer llegar a la conciencia traumas y violencias sufridas en el pasado, para curar las heridas del alma debidas a abusos sexuales y emotivos o a engaños y traiciones soportados, para superar el sentido de abandono y de desolación, para vencer la frialdad excesiva con la pareja, para atenuar el rigor moral o religioso excesivo y para ayudar a personas con problemas de alcoholismo y miedo al sexo. Es también muy importante en las situaciones de conflictos familiares internos, cuando nos enfrentamos a verdaderos desafíos generacionales.
Plateado: El color plateado se utiliza para aumentar la propia visión interior y la capacidad para ver en el corazón de las personas, para favorecer la clarividencia y para los asuntos femeninos relacionados con la salud y la afectividad. Este color tiene el poder de neutralizar los efectos negativos de conjuros y rituales (los llamados efectos boomerang); se usa además para solicitar y atraer la protección divina y favorece la propia espiritualidad, en un nivel no demasiado alto de elevación interior. El plateado sirve para que las personas se vuelvan más estables y fuertes en el plano espiritual, favorece la concentración y ayuda en la búsqueda de la verdad, además de reforzar y estabilizar la fe.
En magia se utilizan las velas plateadas para entrar en contacto con entidades espirituales femeninas, sobre todo con la hadas, pero también para evocar santos y poderes angélicos, principalmente en aquellos rituales donde se pide ayuda en el camino iniciático, para dar una nueva fuerza a la evolución interior y mayor energía para alcanzar unos objetivos cada vez más elevados.
Rojo: En magia el rojo simboliza la energía combativa, la fuerza vital y se vincula al deseo de obtener rápidamente resultados prácticos, el éxito y la victoria o la resolución de un problema. Este color transmite también la necesidad de hallarse en situaciones que puedan ofrecer emociones intensas como poder, victoria, conquista, lucha y competición.
Se trabaja con el rojo para resolver problemas de salud, reforzar la vitalidad, ayudar a quien no se siente a gusto consigo mismo o con los otros, aumentar la confianza en las propias posibilidades, reforzar la seguridad en uno mismo y en la propia valía, y también para reaccionar ante una situación insatisfactoria y penosa. Este color simboliza el amor sexual, el erotismo y el deseo de conquista. El rojo se utiliza mucho en rituales oficiados para obtener, reforzar o reavivar el amor y la pasión, ahuyentar enemigos conocidos u ocultos, recargar energéticamente a alguien que ha padecido intervenciones quirúrgicas o enfermedades graves y para alcanzar el propio equilibrio psicofísico.
Rosa: En magia el rosa influye en las emociones y se relaciona con todas las manifestaciones positivas de carácter afectivo, ya se trate de una pareja, de amigos o de parientes. De hecho, el rosa se utiliza para reconciliar a personas peleadas, estabilizar relaciones que están en crisis, generar estima y comprensión entre los miembros de una pareja, suavizar los rasgos desagradables del carácter de una persona, calmar los espíritus inquietos y las personas violentas.
Además de la afectividad, el rosa simboliza también el espíritu de sacrificio, la contemplación, la mística, la libertad del pensamiento que tiende a lo divino, el renacimiento y el logro de la perfección espiritual.
Verde: El verde es el color más difundido en la tierra, simboliza la generosidad y el don de ofrecer, los buenos sentimientos y la búsqueda de equilibrio en la relación con los demás, sobre todo con la pareja.
En magia se utiliza el verde para suavizar e orgullo excesivo, confortar, anular la ausencia de perfección de la propia identidad o valía y reforzar la autoestima. Este color tiene una profunda influencia en el sistema nervioso: por consiguiente, ayuda a encontrar el equilibrio, el amor justo por uno mismo que no derive del egoísmo, la capacidad de relacionarse con los otros y de dejarse llevar a la intimidad, la capacidad de amar, el altruismo y la dedicación a los otros.
Se utiliza el verde para ayudar a las personas demasiado cerradas, frías, asociales y críticas, para combatir el sentido de aislamiento y depresión, superar el miedo al encuentro con el otro y a la relación sentimental y neutralizar los efectos devastadores de los celos. En magia también se utiliza el verde en todos aquellos rituales donde se piden mejoras económicas, suerte, prosperidad, productividad de los campos y abundancia en las ventas o en las transacciones comerciales.
Violeta: En magia se usa el color violeta para aumentar la capacidad de percepción, tanto la propia como la ajena, es decir, la capacidad de conciencia y análisis; también se emplea en el desarrollo de la visión interior y en la búsqueda del espíritu guía, y para desarrollar la inteligencia, aumentar la capacidad de reflexión y de introspección, alcanzar el conocimiento de la propia valía y del propio poder, favorecer la apertura mental y seguir el sendero que lleva a la sabiduría. De hecho, este color se utiliza sobre todo en los rituales que se relacionan con nosotros mismos, con nuestra orientación y nuestra búsqueda espiritual, pero también para apaciguar estados de animo violentos y ataques de rabia y furor, así como para desarrollar la sensibilidad con respecto al universo espiritual, ayudar a quienes les cuesta distinguir entre la realidad y la imaginación, y a quienes sufren de inseguridad emotiva y excesivo apega a la familia de origen.
El violeta tiene también mucha fuerza para alejar pensamientos recurrentes relativos al plano espiritual (por ejemplo, cuando uno cree ser perseguido por fantasmas) en caso de confusión moral y en estado de disociación.
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